:: Colegio Hebreo Unión - Autonomía, Respeto y Justicia ::: 1930 - 2012 - 81 AÑOS :

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Reseña Histórica

COLEGIO

Durante más de cuatro siglos, la historia del judaísmo ha estado íntimamente ligada a la historia de los pueblos del mundo. Y ha sido ésta, por consiguiente, una historia de vivencias paralelas, experiencias y aprendizajes, producto de un intercambio continuo entre las distintas culturas que se han enriquecido mediante procesos de convivencia en los que el respeto a la diferencia, la solidaridad y la cooperación han estado presentes.

En Colombia, como en muchos países latinoamericanos, las más tempranas inmigraciones transformaron la visión del mundo de los que acogieron a los recién llegados, así como la de los foráneos, promoviéndose un diálogo que hoy en día ya es parte del legado histórico de nuestro pueblo.

En Barranquilla, en 1930, mientras este diálogo se fortalecía, la necesidad de preservar el idioma Hebreo, las costumbres y la religión judaicas, se concretaba en la creación de una pequeña escuela, el Colegio La Unión , situado en la Calle de las Vacas, zona de villas y quintas aledañas a lo que se empezaba a constituir como epicentro del sector comercial de Barranquilla. Adolfo Haftel, fundador del colegio, ofrecía una alternativa de educación a las familias judías que se integraban a la ciudad, pero que sentían la necesidad de preservar su cultura.

En 1935, una sede mucho más amplia del Colegio La Unión se inauguraría en el Barrio Las Delicias bajo la dirección de Elías Chegwin, quien, por su visión liberal de la educación, impulsaría procesos académicos y deportivos, tanto en la institución como en la ciudad, acordes con las nuevas propuestas nacionales. Los deberes y derechos ciudadanos y la promoción del talento individual, serían motivo de preocupación de la dirección del colegio; no obstante se consolidaría, a su vez, la preservación y continuidad de la cultura judaica mediante procesos antropológicos que consolidarían la tradición. Los estudiantes judíos, católicos y de otros credos iniciaron un período de intercambio cultural.

Las décadas de los cuarenta y los cincuenta marcaron a Oriente y a Occidente. La Segunda Guerra Mundial, el Holocausto, las migraciones de los europeos a América, las migraciones de los campesinos latinoamericanos a las ciudades, la creación del Estado de Israel, los movimientos y tendencias vanguardistas en el arte y la literatura, la urbanización y el impulso de las comunicaciones, fueron algunos de las manifestaciones socioculturales que influyeron en el pensamiento y comportamiento del hombre del siglo XX.

La Escuela , por su parte, se convertía en "espacio civilizador". Y La Unión , trasladado de las Delicias a El Prado (barrio que aún conserva vestigios neorrepublicanos), en una institución pionera en una formación basada en la reflexión de los fenómenos sociales de la época. Atara Lerner, Benjamín Niedwetzky, Samuel Silberblum, Abraham Stampel y Cástulo Cepeda, se recuerdan hoy como directores que supieron imprimir a la historia y al presente un carácter universal y crítico. La implementación de asignaturas en Hebreo, el diseño de la cátedra de Educación Judaica, la reestructuración de las asignaturas científicas y matemáticas fueron, entre otros aspectos, pilares para la construcción de una imagen que definió al colegio a nivel nacional como una institución educativa moderna. El amplio conocimiento de sus rectores sobre el arte, la música clásica, y el interés y la pasión que compartieron con la comunidad educativa fortalecieron aún más su carácter universal.

Hacia finales de la década de los cincuenta, el colegio se trasladó al Barrio Bellavista donde funcionó hasta 1959, cuando se inauguró la actual sede, ubicada en el Barrio La Campiña. Alfredo Steckerl, impulsador de esta obra, también se distinguió como un conocedor del arte y de la música, por lo que, acompañado de los hermanos Moisés y Samuel Pencer (arquitecto e ingeniero), participó en la construcción de un colegio que reunía los elementos de las propuestas arquitectónicas modernas. De acuerdo al concepto de unidad vecinal, la sede debía hacer parte de una dinámica social que lo vincularía al Club, al Centro Israelita Filantrópico, a la Sinagoga Bet-El y al estacionamiento. Años más tarde, el auditorio del colegio también estaría abierto a la comunidad barranquillera, siendo espacio de importantes presentaciones artísticas.


El 30 de abril de 1965, mediante resolución 1252, el Gobierno Nacional da aprobación oficial al Colegio Hebreo Unión de Barranquilla. Para ese entonces, la institución ofrecía un programa extracurricular que incluía talleres de carpintería y actividades agrícolas en una minihuerta, además del primer proyecto integrador de la comunidad, denominado Padres-Maestros , resultado de un plan mundial que resaltaba la importancia del rol social de cada uno de los agentes educativos en los procesos pedagógicos, así como el Cooperativismo en las acciones y planes educativos. Fue éste el mismo año en que llegaron a la institución, invitados por el Departamento de Educación para la Diáspora de la Agencia Judía , los profesores David y Yaff Zeira.

La presencia de Jesús María Guillem, Francisco Álvarez Iguarán, como directores del colegio, y de Mordechai Yaacobi, como Coordinador del Departamento Judaico y Subdirector de la institución durante las tres décadas posteriores, definió aún más el espíritu del Colegio Hebreo Unión. El profesor Guillem, lingüista español y poseedor de una amplia cultura sobre la literatura universal, promovió el aprendizaje del idioma a partir de la dramaturgia, narrativa y poesía. Así mismo, fue reconocido en la ciudad por la enseñanza de la lexicografía dialectal, la entonación y la sintaxis. Francisco Alvárez Iguarán, ingeniero químico de la Universidad de Salamanca, se distinguió por ser uno de los primeros impulsadores del pensamiento ecológico en la región. Sus conocimientos, conferencias y escritos sobre este tema mostraron una riqueza intelectual que iba más allá de la ciencia, en razón de su pasión y conocimiento del lenguaje, el arte y la literatura. Mordechai Yaacobi, por su parte, licenciado en Música de la Universidad Sorbona de París, fue el fundador y director del primer coro del colegio, agrupación musical que se proyectaría a nivel regional por sus interpretaciones en hebreo, ladino y latín. La música del himno del colegio también se le debe a este maestro del arte y la cultura universal que, además, asumió la dirección de los rezos en la Sinagoga Bet-El cuando no se contó con la presencia del rabino, así como la preparación de jóvenes para dirigir el rezo (Jazanim) en la sinagoga y en los Bar-Mitzva. La labor de Yaacobi cubrió, durante 22, años muchos aspectos administrativos y culturales de la institución; interesado en preservar y promover la tradición y el contacto de los estudiantes con el mundo, fue quien planificó y diseñó las primeras excursiones de verano que integrarían a todos los colegios hebreos del país y se llevarían a cabo en Europa e Israel. Fue un amante y promotor de la lectura, la estética y el arte, amor que legó a la primera promoción del Colegio Hebreo Unión representada por Josefina Navarra, Erie Mark, Yolanda Cianci, Jaime Eisenband, Angel Rodríguez, Vivian Rode, Harry Beda y Sixto Ramos. Para ese entonces, la institución habría concluido su transición a Calendario B.

La labor de estos intelectuales se vería continuada por María Grosso de Fuscaldo quien, en la década de los ochenta, lideraría los cambios pedagógicos y didácticos que exigía la contemporaneidad. Basándose en las ideas progresistas liberales que caracterizaban la educación europea y norteamericana, inauguró el Departamento de Inglés, la Sala de Informática, modernizó los laboratorios de Ciencias y Matemáticas y promovió los talleres de campo planificando visitas a galerías y museos, así como a las presentaciones teatrales o musicales en la ciudad. El apoyo a los programas comunitarios marcan, a su vez, el rumbo de la institución en esta época, cerrando los ochentas con el programa de intercambio con el Colegio Alonei Itzjak en Israel, proyecto creado y liderado por Francis Zilberblum, subdirectora del Colegio y directora del Departamento Judaico. Este programa permitió a los estudiantes de 11º realizar el primer semestre de sus estudios en ese país, fortalecer las raíces judías, además de enriquecer los referentes culturales de los jóvenes de todos los credos.

solidaridad. Durante la dirección de Alberto Roa, la evaluación y la promoción se alejaron de los esquemas tradicionales, de tal manera que el Colegio Hebreo Unión comenzó a proponer nuevos paradigmas acordes con las necesidades de la época. La creación de la cátedra de Audiovisuales, el I Congreso de Filosofía , el Concurso Intercolegial de Matemáticas y los talleres literarios basados en las vivencias y conversatorios llevados a cabo en las galerías y museos marcaron, entre otros proyectos, un concepto vanguardista de la educación. Los viajes de los estudiantes a pequeñas localidades de la Región Caribe y ciudades del país fueron especialmente enriquecedores para su formación integral y para la consolidación de las Humanidades en la institución. Francis Zilberblum continuó su labor como directora del Departamento Judaico, destacándose por establecer contactos con la Sojnut en Israel para contratar profesores de alto nivel, tanto para la asignatura de Hebreo como para Historia Judía. En 1993, asume la dirección Ziva Bigio, hasta junio de 1997, promoviendo de manera importante y con éxito el uso cotidiano del idioma Hebreo dentro y fuera de la institución.

En 1994, Edgar Mauricio Martínez, también filósofo de la Universidad de San Buenaventura, continúa la labor de Roa Varelo, fortaleciendo el Congreso Nacional de Filosofía y el Intercolegial de Matemáticas. Cabe destacar que durante su dirección, se creó el Taller Literario Else Lasker-Schuler , El Concurso intercolegial de Cuento y Poesía, derivado del mismo taller, las cátedras de Apreciación Cinematográfica, de Comunicación, de Fotografía y la reestructuración del grupo de teatro. Martínez asumió el reto de implementar la Ley 115 de Educación, liderando el diseño del I Manual de Convivencia de la institución, un sistema innovador de evaluación académica y actitudinal acorde con las propuestas de la nueva Ley General. Clara Spitz, desde 1997 hasta 1999, y Sarita Melamed, desde 1999 hasta el 2004, asumieron la dirección del Departamento Judaico, destacándose por su interés en promover y afianzar las tradiciones culturales y religiosas judaicas. Sarita Melamed continuó, además, el programa intensivo de Hebreo que había iniciado Ziva Bigio, logrando intensificar el nivel en los cursos de Primaria. Fortaleció, por otra parte, los vínculos con Ia Sojnut en Israel.



En el año 2000, asume la dirección Nidia Londoño, Licenciada en Matemáticas y Física de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín y Magíster en Educación de la Universidad del Norte y la Universidad Javeriana. Sus seis años de labor se han caracterizado por continuar las propuestas de sus antecesores e impulsar y profundizar la enseñanza de los idiomas. Para ello, se han intensificado las horas del Inglés en las tres secciones, y asignado profesores bilingües calificados como directores de grupo. Las asignaturas de Informática y Ciencias se dictan actualmente también en este idioma, implementándose en la clase de Sociales hasta 4º. Como resultado de los logros obtenidos, se ha establecido la obligatoriedad en la presentación de las Pruebas de Suficiencia: Aligu, Meliced y Toefl, en 9º, 10º y 11º y 12º , respectivamente .

_En el área de la Estética , cabe subrayar la creación de un Salón de Música con un aula especial para la enseñanza de la batería, el piano y la guitarra. El Coro de Voces Blancas, creado durante esta administración, se destaca por sus participaciones dentro y fuera de la institución, así como en otras ciudades del país. El Taller Literario Else Lasker-Schuler edita y publica Este es el Cuento , dos tomos de relatos y poemas creados por los estudiantes del plantel. Así mismo, convoca a todos los colegios del país a participar en el Concurso Literario de Cuento y Poesía Else Lasker Schuler . Actualmente, ha iniciado un nuevo proyecto denominado Leer en Casa, derivado del mismo taller. Las clases de Fotografía y Arte se consolidan, promoviendo no sólo procesos en la enseñanza del lenguaje visual y del montaje, sino en la organización de exposiciones a la comunidad educativa. La asignatura de Apreciación Cinematográfica se convierte en un proyecto bandera a nivel regional. El I Congreso Internacional del Holocausto y el Congreso Nacional de Filosofía se afianzan, logrando convocar y reunir a más de 350 invitados de 45 instituciones educativas de colegios y universidades y expositores nacionales e internacionales.

La modernización de la Sala de Informática ha sido un proceso importante en cuanto ha permitido a los estudiantes contar con los más óptimos recursos tecnológicos de punta como apoyo a los procesos de aprendizaje por asignatura e interdisciplinarios. Tanto los estudiantes como los docentes tienen a su disposición el servicio de Internet de banda ancha durante y después de la jornada escolar.

Patricia Gradel asume la dirección del Departamento Judaico en el 2004, fecha en que inicia cambios tanto en los programas académicos como en los proyectos religiosos y culturales de la comunidad.

Cabe destacar la importante labor de la administración Nidia Londoño en el proceso de Acreditación con EFQM (European Organization For Quality) - Modelo Europeo de Excelencia para Instituciones y Centros Educativos- y la implementación del Pensum Internacional hasta 12º.

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